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Home Estilo y Vida

Maximiliano Grego. Educación. La pedagogía de la pregunta en John Dewey: una posible ruta pedagógica para la formación del pensamiento reflexivo en las infancias

La pedagogía de la pregunta podría entenderse como un enfoque educativo que concibe la pregunta como un posible punto de partida del aprendizaje, en el que el conocimiento se construiría mediante procesos de indagación, reflexión y revisión crítica de ideas, más que por la mera memorización de respuestas

by Ahora Oaxaca
junio 29, 2026
in Estilo y Vida
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Introducción

En la reflexión pedagógica contemporánea, la pregunta ha ido adquiriendo un lugar relevante como práctica educativa vinculada con el desarrollo del pensamiento. Diversos enfoques sugieren que preguntar no solo podría facilitar el acceso al conocimiento, sino también favorecer formas de pensamiento orientadas a la comprensión e interpretación de la experiencia.

Sin embargo, en buena parte de las prácticas escolares podría observarse la persistencia de modelos centrados en la transmisión de respuestas cerradas, la memorización y la reproducción de contenidos, lo que tendería a desplazar la pregunta como eje del proceso formativo.

En este contexto, puede plantearse la hipótesis de que la teoría del pensamiento reflexivo desarrollada por John Dewey en Cómo pensamos ofrece elementos conceptuales para fundamentar una posible pedagogía de la pregunta. Desde esta perspectiva, la pregunta no se entendería como un recurso didáctico aislado, sino como el inicio de un proceso de indagación progresiva que articula duda, exploración, justificación y construcción de explicaciones.

Bajo esta lectura, la pregunta podría comprenderse como el punto de partida de un movimiento reflexivo que se activa ante situaciones de incertidumbre. En términos de Dewey, dicho movimiento se origina en un estado de duda que orienta la búsqueda de comprensión mediante la investigación.

A partir de esta hipótesis, el análisis se organiza como una ruta argumentativa progresiva en la que cada nivel se desprende del anterior: en primer lugar, la pregunta como posible origen del pensamiento reflexivo; en segundo lugar, sus implicaciones epistémicas; posteriormente, sus implicaciones pedagógicas en las infancias; y, finalmente, una posible ruta formativa que articula estos momentos en un proceso continuo de indagación.

Desarrollo

1. La pregunta como posible origen del pensamiento reflexivo

Una lectura de Dewey permitiría decir que el pensamiento reflexivo no se inicia con respuestas, sino con situaciones problemáticas que interrumpen el curso habitual de la experiencia. En ese quiebre inicial, aquello que parecía evidente deja de serlo y requiere ser examinado.

En ese marco, la pregunta podría comprenderse como la primera expresión de dicha ruptura: un modo en que la experiencia se vuelve objeto de interrogación al hacerse visible una falta de comprensión. Preguntar implicaría entonces abrir un campo de indagación orientado a la búsqueda de razones, criterios, evidencias y explicaciones que permitan reorganizar lo vivido.

Desde esta perspectiva, el pensamiento reflexivo podría caracterizarse como un proceso de examen de las creencias a la luz de sus fundamentos y consecuencias. En consecuencia, la pregunta no funcionaría como un recurso accesorio, sino como el punto de entrada que hace posible la investigación.

Este planteamiento conduce a una primera derivación: si la pregunta inaugura la duda, entonces el pensamiento reflexivo no puede limitarse a respuestas inmediatas, sino que exige procesos de justificación. De esta exigencia surge la necesidad de criterios que permitan evaluar lo que se afirma, lo que abre paso a la dimensión epistémica del problema.

2. Posible dimensión epistémica de la pedagogía de la pregunta

A partir de lo anterior, podría plantearse que el conocimiento no se configura como un producto terminado, sino como el resultado de procesos de indagación orientados por problemas.

Dewey sugiere que muchas ideas podrían ser aceptadas por costumbre o autoridad sin haber sido sometidas a análisis crítico, de modo que dichas creencias operarían como supuestos no problematizados.

En continuidad con esta idea, la pregunta adquiriría un carácter crítico, pues no solo abriría la duda, sino que permitiría suspender la aceptación inmediata de lo dado para someterlo a examen. En este sentido, la pregunta no solo activaría la indagación, sino también una actitud reflexiva de carácter metacognitivo, en la que las propias creencias y hábitos de pensamiento se convierten en objeto de revisión.

A partir de ello, el proceso de indagación no consistiría únicamente en modificar las creencias iniciales, sino en construir progresivamente juicios mejor fundamentados mediante el uso de criterios de validación —como razones, principios, teorías o evidencias— que orienten y fortalezcan la investigación.

De este modo, el problema adquiere una dimensión pedagógica, en la medida en que la pregunta no solo inaugura el proceso reflexivo, sino que requiere condiciones educativas que permitan sostener la exploración, la revisión y el contraste de ideas, y la construcción progresiva de explicaciones.

3. Posible dimensión pedagógica en las infancias

Desde esta perspectiva, el pensamiento reflexivo no podría entenderse como un proceso impuesto desde el exterior, sino como una actividad que se apoya en disposiciones previas del sujeto.

Dewey sugiere que la curiosidad constituye uno de los recursos iniciales del pensamiento, especialmente visible en la infancia, donde la exploración del entorno suele expresarse en forma de preguntas.

En coherencia con lo anterior, si el conocimiento se construye mediante procesos de indagación, revisión de las propias creencias y fundamentación de los juicios, entonces el entorno educativo adquiere un papel decisivo en la continuidad o interrupción de ese proceso.

Sin embargo, estas disposiciones podrían verse debilitadas por prácticas escolares centradas en la memorización o en la restricción de la pregunta, lo que limitaría el tránsito hacia formas más complejas de indagación.

De ello se desprende una consecuencia central: si el entorno escolar condiciona la posibilidad de sostener el pensamiento reflexivo, entonces resultaría importante proponer una secuencia pedagógica que articule de manera continua la curiosidad, la formulación de preguntas y la investigación.

4. Posible ruta pedagógica para la pedagogía de la pregunta

A partir de los elementos anteriores, podría proponerse una secuencia orientativa entendida como un proceso progresivo en el que cada fase se sostiene en la anterior y habilita la siguiente.

  1. Curiosidad inicial: aparición de una inquietud ante una situación no comprendida, vinculada con las disposiciones descritas en la dimensión pedagógica.
  2. Formulación de preguntas: organización de la curiosidad en interrogantes que delimitan un problema y lo convierten en objeto de indagación.
  3. Exploración: búsqueda de información, experiencias o referentes que amplían la comprensión del problema planteado.
  4. Construcción de explicaciones provisionales: elaboración de hipótesis que intentan dar cuenta de lo investigado.
  5. Revisión y reconstrucción: contraste de las explicaciones a partir de nuevas evidencias, lo que puede reorientar el proceso de indagación.

Esta secuencia no operaría como un esquema lineal cerrado, sino como un ciclo en el que cada momento reconfigura el anterior. En este sentido, la pregunta no solo inaugura el proceso, sino que lo atraviesa y reorganiza continuamente.

Desde esta perspectiva, la pedagogía de la pregunta podría comprenderse como una orientación formativa que articula experiencia, indagación y construcción progresiva de sentido, en coherencia con la lógica del pensamiento reflexivo de Dewey.

Conclusiones

La lectura de Cómo pensamos podría permitir sostener la hipótesis de que la teoría del pensamiento reflexivo de John Dewey ofrece elementos conceptuales para fundamentar una posible pedagogía de la pregunta. Aunque esta noción no aparece formulada de manera explícita en su obra, sus desarrollos sobre la duda, la experiencia y la investigación permitirían reconstruir un marco interpretativo coherente.

A partir de esta lectura, la pregunta podría comprenderse como el punto de partida de un proceso reflexivo que se inicia ante situaciones de incertidumbre. En este recorrido, no solo abriría la duda, sino que favorecería la revisión de las propias creencias y hábitos de pensamiento, haciendo posible que aquello que inicialmente se acepta por costumbre o autoridad sea sometido a examen. A su vez, este proceso conduciría a la construcción progresiva de juicios más fundamentados mediante criterios de validación —como razones, principios, teorías o evidencias— que orienten la indagación.

De esta secuencia se derivaría una implicación epistémica: el conocimiento no podría entenderse como la transmisión de contenidos acabados, sino como el resultado de procesos de investigación orientados por problemas. En consecuencia, aprender implicaría desarrollar la capacidad de formular preguntas, revisar críticamente las propias creencias y fundamentar los juicios que se elaboran durante la indagación.

A su vez, esta comprensión conduciría a una implicación pedagógica: si el pensamiento reflexivo se desarrolla mediante procesos continuos de indagación y justificación, entonces las prácticas educativas requerirían generar condiciones que permitan sostener la curiosidad, la formulación de preguntas, la exploración, el contraste de ideas y la construcción progresiva de explicaciones.

En coherencia con lo anterior, la ruta pedagógica propuesta podría entenderse como una formalización tentativa de este proceso, en la medida en que articula la curiosidad, la pregunta, la exploración, la elaboración de explicaciones provisionales y su revisión continua como momentos interdependientes de un mismo ciclo de aprendizaje orientado al desarrollo del pensamiento reflexivo.

Finalmente, esta hipótesis no pretende constituir una formulación definitiva, sino ofrecer una interpretación posible de la obra de Dewey que puede dialogar con otras perspectivas sobre la pedagogía de la pregunta. En este sentido, el presente trabajo deja abierto un campo de investigación para seguir profundizando en las relaciones entre pregunta, indagación y pensamiento reflexivo como ejes de la formación de las infancias.

Bibliografía

Dewey, J. (1960). Cómo pensamos. Paidós.

Tags: EnsayoopiniónPedagogía
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