Una mujer con debilidad visual, María Teresa Ballejo Pérez, se encadenó este día en el acceso principal del Palacio de Gobierno de Oaxaca para protestar contra las restricciones impuestas a los taxis foráneos. La manifestante, usuaria habitual de ese servicio, argumentó que la medida viola el artículo 5 de la Constitución y afecta directamente a personas con discapacidad, adultos mayores y madres trabajadoras. Denunció que los vehículos la dejaron en un sitio con aguas negras, lo que provocó una infección en su ojo derecho con trasplante de córnea.
La encadenada explicó que las mujeres taxistas foráneas cargan más de 40 kilos de tortillas y a sus hijos pequeños, además de cubetas, pero ahora deben caminar tres kilómetros sin accesibilidad. Señaló que padres de niños con discapacidad y pacientes que requieren diálisis tampoco logran llegar al lugar. Para ella, estas limitaciones representan una dictadura que suprime derechos al trabajo, la educación y las costumbres del pueblo oaxaqueño.
Ballejo Pérez aseguró que no se quitará las cadenas hasta obtener una mesa de trabajo con el gobernador y la secretaria de Movilidad. Exigió la participación de personas con discapacidad en la reingeniería del servicio y la presentación pública de un mapa detallado del cambio. Denunció la ausencia de justicia y democracia ante la falta de respuesta de las autoridades.

