Cancelar la línea de celular de operadores mexicanos como Telcel, AT&T, Movistar o Altán Redes con el fin de evitar el registro ante la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) e instalar una SIM extranjera genera complicaciones operativas. Según David Pizaña, vicepresidente de comercio electrónico de la Asociación Mexicana de Internet y especialista en privacidad de datos, esta estrategia expone a los usuarios a bloqueos en aplicaciones, principalmente bancarias, debido a disposiciones del Banco de México que exigen geolocalización nacional para transacciones. Los bancos y fintechs detectan canales de comunicación no nacionales y activan medidas de protección que limitan el acceso a servicios financieros.
La CRT estableció plazos escalonados para la vinculación de líneas prepago según el último dígito del número telefónico, con cierre previsto para el 31 de diciembre. Las líneas no registradas enfrentan suspensión temporal de servicios, aunque mantienen acceso a llamadas de emergencia, y pueden reactivarse una vez completado el proceso. Las empresas ya cuentan con datos de usuarios pospago, pero muchos titulares de prepago aún deben cumplir el requisito para combatir la extorsión y otros delitos vía celular.
Usuarios con viajes frecuentes o familiares en el extranjero consideran la opción de líneas foráneas, que operan legalmente en México con dispositivos desbloqueados. Sin embargo, el experto subraya que el riesgo radica en incompatibilidades con regulaciones financieras mexicanas, lo que podría inhabilitar funciones esenciales más allá de la telefonía básica. La CRT facilita la consulta de plazos y portales de operadores en su sitio oficial para agilizar el cumplimiento.
