En el Centro Cultural San Pablo de Oaxaca, se presentó recientemente el libro «Tiaá Xadeena» (Voces de mi pueblo), un vocabulario visual e ilustrado dedicado al chocholteco, una lengua indígena en grave riesgo de extinción. Según datos del INEGI de 2020, existen alrededor de 847 hablantes, aunque el autor, Agustín Jiménez García, estima que la cifra real no supera los cien en el estado. Nativo de Santa María Nativitas, Jiménez García aprendió el idioma de sus padres, campesinos y artesanos de sombreros de palma, y ve en su obra un compromiso para transmitir el conocimiento a quienes no lo dominan. El chocholteco se habla solo en cuatro comunidades: Santa María Nativitas, San Pedro Monteverde, San Pedro Buenavista y Santa Catarina Ocotlán, donde la pronunciación nasal permite variaciones tonales que enriquecen su expresión.
Por ello, el libro abarca 23 campos semánticos con ilustraciones que capturan la flora, fauna y tradiciones locales, fomentando la herencia cultural. Jiménez García colaboró con el pintor Carlos Bazán Ramos, quien lideró el equipo de artistas jóvenes de zonas chocholtecas, como Miguel Santiago, Josué Cariño, Mariela Guzmán, Esteban Romero Hernández e Itayetsin Mendoza. Bazán Ramos, admirador de los esfuerzos por preservar lenguas originarias, confiesa que el proyecto le permitió aprender palabras de un idioma perdido en su linaje familiar desde sus bisabuelos. La motivación radica en reconectar con las raíces, aunque enfrenta desafíos como el desinterés de los niños por las lenguas ancestrales frente a la tecnología.
Además, Jiménez García impulsa talleres infantiles en escuelas y comunidades para revitalizar el chocholteco, invitando a los padres a no inhibir el aprendizaje de sus hijos. Bazán Ramos refuerza esta idea, enfatizando que las generaciones pasadas no deben repetir errores al descuidar su patrimonio lingüístico. La presentación ocurrió el 20 de febrero en la ciudad de Oaxaca y al día siguiente en Santa María Nativitas, atrayendo a autoridades municipales, hablantes y residentes interesados en fortalecer su identidad originaria. Esta iniciativa representa un paso clave para documentar y enseñar una lengua que, de no actuar, podría desaparecer en las próximas décadas.
