Oaxaca es uno de los grandes referentes gastronómicos de México y su pan no podía ser la excepción. Cada región del estado ha desarrollado variedades propias que reflejan técnicas ancestrales, ingredientes locales y un saber transmitido de generación en generación. Hoy, tres mercados emblemáticos permiten recorrer esta tradición de manera directa y accesible.
En el centro de la capital, el Mercado 20 de Noviembre concentra en su pasillo del pan una oferta fresca y diversa: pan de yema, conchas, roles, orejas y empanadas elaborados por panaderos con años de experiencia. La recomendación local es acompañarlos con chocolate de agua, especialmente el de Mayordomo o La Soledad, que se sirve caliente y permite “choopear” la pieza recién salida del horno. Justo enfrente, el Mercado Benito Juárez ofrece una selección complementaria: pan de yema con mantequilla, pan de cazuela, molletes de piloncillo y pan tostado. Aunque este espacio es más conocido por quesillo y chapulines, quienes buscan dulces encuentran también pan de manteca y marquesote.
A tan solo 40 minutos en auto se encuentra el Mercado de Tlacolula, un lugar querido por su comunidad donde el pan de cazuela es la estrella. Se vende en todas sus versiones —con chocolate, pasas o canela— y desde la entrada se percibe el aroma a leña y pan recién horneado que inunda el espacio desde temprano. Aquí también abundan el pan de mantequilla, el de cazuela con mantequilla y las conchas clásicas. Para garantizar la máxima frescura, lo ideal es llegar entre las 8:00 y las 11:00 de la mañana. Quienes prolonguen la visita pueden llevar tablillas de chocolate o visitar panaderías como Criollo, ubicada en Francisco I. Madero 127, en Santa María del Marquesado.
