En la costa oaxaqueña, un reto viral ha encendido las alarmas entre autoridades y especialistas, al promover saltos desde un puente hacia el río Copalita en la zona de Barra de Copalita. Esta práctica, impulsada principalmente por jóvenes y turistas en busca de experiencias extremas para redes sociales, se presenta como una atracción turística no oficial, pero carece de cualquier medida de seguridad o supervisión. Fuentes oficiales destacan que no forma parte de las actividades autorizadas en el municipio, y la consideran una conducta imprudente que expone a participantes a graves peligros, como fracturas, traumatismos en la cabeza, daños en la columna, parálisis o ahogamiento. Factores como las variaciones en el nivel del agua, la velocidad de la corriente y el fondo irregular con rocas y troncos agravan el riesgo, convirtiendo lo que parece un divertimento en una potencial tragedia.
Este fenómeno se enmarca en una tendencia más amplia de desafíos virales que afectan la seguridad pública en México, particularmente en Oaxaca, donde antecedentes como el «Blackout Challenge» —que causó la muerte de dos niñas en 2021— o el «Reto del Clonazepam» —responsable de intoxicaciones en menores— ilustran cómo la presión por popularidad en internet puede derivar en consecuencias fatales. Los especialistas identifican un patrón recurrente: estos retos se disfrazan de actividades atrevidas o divertidas, omitiendo los impactos reales de una caída mal calculada o una reacción física imprevista. La viralización de videos normaliza el peligro, incentivando a más personas a replicarlo sin evaluar las repercusiones, lo que transforma destinos naturales como Barra de Copalita —conocida por su belleza y afluencia turística— en escenarios vulnerables a comportamientos impulsivos.
Ante esta situación, las autoridades han emitido un llamado urgente a turistas y residentes para abstenerse de participar, promover o financiar tales prácticas, priorizando la preservación de la vida sobre el impacto visual en redes. Se anuncia un aumento en la vigilancia del área para disuadir los saltos, mientras se abre un debate sobre la responsabilidad colectiva frente a contenidos virales. La prevención, subrayan, radica en fomentar la conciencia social para discernir que no toda tendencia es segura, evitando que el entretenimiento se convierta en un factor de riesgo irreversible.
