El Senado de la República aprobó la nueva Ley Orgánica de la Armada de México con 68 votos a favor y 32 en contra, en una votación que refleja la mayoría de Morena y sus aliados. La norma, remitida previamente por la Cámara de Diputados, deroga la legislación de 2021 y alinea las atribuciones navales con el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030. El decreto pasa al Ejecutivo federal para su promulgación y entrada en vigor.
La ley incorpora a la Guardia Nacional como institución colaboradora en las operaciones de la Armada, junto al Ejército y la Fuerza Aérea, para fortalecer la coordinación en seguridad marítima y ciberdefensa. Entre sus objetivos principales, protege intereses nacionales como el sistema portuario, la industria naval y el medio ambiente marino, mediante facultades ampliadas en persecución de delitos en la Zona Económica Exclusiva. Además, crea la Jefatura de Operaciones Navales en sustitución del Estado Mayor, con nuevos niveles de mando superior para optimizar la estructura jerárquica.
Senadores de oposición, como Carolina Viggiano del PRI y Gina Campuzano del PAN, criticaron la reforma por profundizar la militarización de funciones civiles, como el control de puertos y aduanas. En contraste, el presidente de la Comisión de Marina, Carlos Lomelí de Morena, defendió el dictamen al afirmar que fortalece la soberanía y el respeto a los derechos humanos en las acciones navales. La aprobación ocurrió en medio de debates sobre escándalos internos en la Secretaría de Marina, aunque el oficialismo enfatizó su enfoque en la certeza jurídica y la equidad de género en ascensos.

