La primera elección judicial en México, celebrada el 1 de junio de 2025, marcó un hito al permitir a la ciudadanía elegir a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), pero estuvo opacada por un alto índice de votos nulos y en blanco, que alcanzó los 22 millones, superando los sufragios obtenidos por los candidatos ganadores. Según el Instituto Nacional Electoral (INE), con el 86% de las actas computadas, se emitieron 94.7 millones de votos, de los cuales el 21% fueron nulos (10.2 millones) o quedaron en blanco (11.2 millones), reflejo de la confusión y el desconocimiento de los votantes sobre las candidaturas.
A diferencia de las elecciones tradicionales, los electores enfrentaron boletas con listas extensas de candidatos, cada uno con un número asignado que debía escribirse en recuadros, lo que complicó el proceso. La boleta para la SCJN incluía nueve espacios para elegir a cinco mujeres y cuatro hombres, pero la falta de difusión de los perfiles y las limitadas campañas derivaron en expresiones de descontento. En redes sociales, se reportaron boletas con mensajes como “No los conozco” o “Esto es una farsa”, evidenciando la desconexión ciudadana. Además, el abstencionismo alcanzó el 87%, con una participación de entre 12.57% y 13.32%, según estimaciones del INE.
Por otro lado, los candidatos favorecidos por los “acordeones” —listas preelaboradas que circularon ampliamente— lideran los resultados preliminares. Hugo Aguilar Ortiz, con 4.9 millones de votos, se perfila como el próximo presidente de la SCJN, seguido por Lenia Batres, Yasmín Esquivel y Loretta Ortiz. Aunque el proceso buscaba democratizar el Poder Judicial, la baja participación y los votos nulos cuestionan su legitimidad, mientras el INE continúa el conteo de actas para otros cargos judiciales en los próximos días.
