En un gesto que une el encanto de la tradición oaxaqueña con la cultura pop global, el Taller Jacobo y María Ángeles obsequió un alebrije inspirado en Pikachu al comediante Ricardo Pérez, conductor del podcast «La Cotorrisa». Esta pieza única, tallada en madera de copal y pintada con pigmentos naturales, representa una fusión innovadora entre los nahuales zapotecos y el icónico personaje de Pokémon, destacando la versatilidad de la artesanía local en San Martín Tilcajete. El regalo, realizado a medida por saber el gusto de Pérez por la franquicia japonesa, se convirtió en el primer alebrije Pokémon conocido, según compartió el humorista en un reciente video.
La creación fue revelada durante un recorrido por la casa de Pérez, grabado para el canal de YouTube de Yordi Rosado Vlogs, donde el comediante mostró su colección de objetos valiosos, como una foto autografiada por el boxeador Mike Tyson. «Es una chulada, este Pikachu es uno de uno que me hicieron del Taller de Jacobo y María Ángeles. Es una sola pieza, lo que hacen en ese taller es impresionante. Parten de una pieza de madera y hacen toda la forma con detalles minúsculos de pintura, que además, cada uno significa algo», comentó Pérez al presentar la obra, elaborada con técnicas ancestrales que incluyen el tallado inicial, secado y aplicación de colores derivados de semillas, cortezas y minerales. Este proceso, arraigado en la cosmovisión zapoteca, transforma la madera en figuras simbólicas que trascienden la mera decoración para narrar historias culturales.
Fundado en 1994 en San Martín Tilcajete, el taller dirigido por Jacobo y María Ángeles ha elevado la talla de alebrijes a nivel internacional, con piezas en museos como el de Arte Popular de la Ciudad de México y colaboraciones con marcas como Mercedes-Benz. Hoy, emplea a cientos de artesanos locales y promueve la preservación de iconografías mixtecas y zapotecas, como en su Colección Calendario Zapoteca, inspirada en 20 animales sagrados. Este obsequio no solo visibiliza el trabajo meticuloso del taller, sino que invita a redescubrir cómo la artesanía oaxaqueña se adapta a nuevos públicos, fomentando el orgullo por el patrimonio indígena en un mundo conectado. Para quienes buscan experiencias auténticas, el taller abre sus puertas todo el año, ofreciendo tours que revelan los secretos detrás de estas «fábricas de sueños».
