Comunidades de Cacahuatepec, en Acapulco, levantan viviendas con materiales reciclados y donativos de ONGs, pese a la ausencia de apoyo gubernamental tras el huracán Otis. Más de 500 casas destruidas persisten en ruinas, y el 80 por ciento de escuelas y centros de salud carecen de reparaciones. Residentes forman colectivos para huertos y protestas.
El huracán Otis devastó Guerrero el 25 de octubre de 2023 con vientos de 260 km/h, y dejó daños por 16 mil millones de dólares en Acapulco, según estimaciones oficiales. En Cacahuatepec, 36 localidades indígenas perdieron cultivos y hogares, con al menos 50 fallecidos en la región. Familias como la de María Elena improvisan refugios de lámina ante inundaciones recurrentes del río Papagayo.
Organizaciones como el Cecop y el PNUD entregaron 300 toneladas de maíz y rehabilitaron 3 mil viviendas mediante brigadas locales. Testimonios de José Luis destacan migraciones forzadas por desempleo, mientras protestas exigen cumplimiento de promesas federales. Iniciativas comunitarias incluyen talleres de construcción sustentable y reforestación para mitigar riesgos futuros.

