En México, la proporción de personas casadas disminuyó de 47.6 por ciento a 36.3 por ciento entre 2005 y 2025, mientras que las uniones libres aumentaron de 11.1 por ciento a 17.6 por ciento en el mismo periodo, según el informe del INEGI difundido con motivo del Día del Amor y la Amistad. Esta transformación, sostenida durante dos décadas, se acentúa entre los jóvenes de 15 a 29 años, donde predomina la soltería o la unión libre sobre el matrimonio formal. El cambio refleja una preferencia creciente por formas de convivencia sin vínculo legal.
En 2024, el Registro Civil registró 486 mil 645 matrimonios, de los cuales 98.7 por ciento correspondieron a parejas de distinto sexo y 1.3 por ciento a uniones igualitarias, con mayor concentración en entidades como Estado de México, Ciudad de México y Jalisco. Ese mismo año se contabilizaron 480 mil 333 divorcios, cifra que casi equipara al número de bodas y evidencia una relación divorcios-matrimonios elevada en comparación con décadas anteriores. La mayoría de los enlaces se celebraron entre personas de 25 a 34 años, con tasas bajas de matrimonios tempranos.
El reporte del INEGI también indica que las personas en unión o casadas demandan más tiempo para convivencia familiar y social, con un incremento en el deseo de 52.1 por ciento en 2019 a 56.2 por ciento en 2024. Las mujeres en pareja dedican más horas semanales a estas actividades que las no unidas, aunque reportan ligeramente menor satisfacción en la vida afectiva y social que los hombres. Estos datos confirman una evolución en los patrones de vida en pareja hacia mayor flexibilidad y menor formalización.

