Las autoridades irlandesas comenzaron la excavación de una fosa común en Tuam, condado de Galway, donde se estima que yacen los restos de aproximadamente 800 bebés fallecidos entre 1925 y 1961. El sitio, un antiguo hogar para madres solteras gestionado por las Hermanas del Buen Socorro, conocido como “El Hogar”, guarda los esqueletos de niños cuyos certificados de defunción, descubiertos por la historiadora Catherine Corless, carecen en su mayoría de registros de entierro. La operación forense, liderada por la Oficina del Director de Intervención Autorizada, busca identificar los restos y dignificarlos con un nuevo entierro.
La investigación, que se extenderá por dos años, responde a un escándalo que conmocionó a Irlanda tras revelarse que los bebés, hijos de madres solteras recluidas por la Iglesia católica y el Estado, fueron enterrados en tanques sépticos. Corless documentó 796 casos, pero solo dos contaban con certificados de entierro, lo que sugiere negligencia y ocultamiento. Las Hermanas del Buen Socorro aportaron 2.5 millones de euros para financiar la exhumación, aunque el Gobierno irlandés aclaró que esto no las exime de posibles indemnizaciones futuras.
El caso de Tuam, destapado en 2014 gracias a Corless, expuso las prácticas de instituciones católicas que criminalizaban a mujeres solteras, sometiéndolas a trabajos forzados y separándolas de sus hijos, muchos de los cuales murieron por malnutrición o enfermedades. En 2021, el entonces primer ministro Micheál Martin pidió disculpas oficiales, y la congregación Bon Secours reconoció su responsabilidad. La excavación, bajo estricta vigilancia, marca un paso hacia la verdad y la justicia para las víctimas.
