Científicos y urbanistas promueven la expansión de vegetación en ciudades para mitigar el calor extremo, según un análisis publicado en El Economista. El artículo resalta que árboles, parques y techos verdes reducen temperaturas urbanas hasta en 5 grados Celsius, al proporcionar sombra y evaporación natural. Esta medida surge como respuesta a olas de calor cada vez más frecuentes, impulsadas por el cambio climático, y se basa en estudios que demuestran beneficios en salud pública y eficiencia energética.
Investigaciones adicionales confirman estos hallazgos; por ejemplo, un informe de la ONU sobre ciudades sostenibles indica que la vegetación urbana disminuye la mortalidad relacionada con el calor en un 20 por ciento en áreas vulnerables. En ciudades como Singapur y Melbourne, proyectos de reforestación urbana han logrado bajar la temperatura media en distritos centrales, integrando plantas nativas resistentes a sequías. Estas iniciativas también mejoran la biodiversidad y reducen la contaminación atmosférica.
Expertos enfatizan la necesidad de políticas integrales que incluyan planificación urbana verde, con énfasis en equidad para barrios de bajos ingresos que sufren más el calor. Fuentes como la Agencia Europea de Medio Ambiente corroboran que la vegetación actúa como barrera térmica, y recomiendan su implementación junto a materiales reflectantes en edificios. Estas estrategias se posicionan como soluciones accesibles y de bajo costo para adaptar metrópolis al calentamiento global.
