Israel Katz, ministro de Defensa de Israel, declaró que el Ejército demolerá todas las casas de las aldeas libanesas cercanas a la frontera, con el modelo aplicado en Rafah y Beit Hanún de Gaza, para eliminar amenazas permanentes contra los residentes del norte de Israel. La medida forma parte de una operación que busca establecer un control de seguridad hasta el río Litani y separar a Líbano de la influencia iraní. Katz señaló que las aproximadamente 600 mil personas desplazadas del sur libanés no regresarán hasta que se garantice la seguridad israelí en la zona.
Las fuerzas israelíes recibieron órdenes de acelerar la destrucción de viviendas en las aldeas de primera línea y de puentes sobre el Litani utilizados, según Israel, para actividades terroristas de Hezbolá. Esta estrategia se enmarca en la continuación de operaciones terrestres y aéreas en el sur de Líbano, pese al alto el fuego de noviembre de 2024, con el objetivo de neutralizar posiciones y depósitos de armamento. Autoridades libanesas y observadores internacionales expresan preocupación por el posible impacto humanitario y la prolongación del desplazamiento.
El anuncio se produce en medio de un conflicto que ha causado más de mil 200 muertes y más de un millón de desplazados en Líbano desde el recrudecimiento de las hostilidades. Israel mantiene que las acciones responden a la necesidad de proteger su territorio de ataques transfronterizos, mientras que desde Beirut se advierte sobre riesgos de ocupación prolongada y destrucción masiva en el sur del país.

