La organización Oceana reveló que el 38 por ciento de los pescados comercializados en el país corresponde a especies distintas de las solicitadas por los consumidores. Este hallazgo proviene de un análisis genético reciente que detectó sustitución en casi cuatro de cada diez muestras. La práctica afecta a compradores en pescaderías, restaurantes y supermercados de varias ciudades.
La investigación documentó 116 casos de sustitución entre cientos de porciones analizadas en puntos de venta de la Ciudad de México, Mazatlán y Cancún. En la capital se registró el porcentaje más alto, con 34 por ciento, mientras que en Cancún alcanzó 26.5 por ciento y en Mazatlán 31.6 por ciento. Especies como huachinango, mero, robalo y marlín figuran entre las más sustituidas, a menudo por tilapia, basa u otras de menor valor comercial procedentes de acuacultura o importadas.
Las autoridades y los consumidores reciben el llamado a verificar el origen y exigir etiquetado claro con nombre científico de las especies. La sustitución no solo genera un perjuicio económico, sino que también distorsiona el mercado pesquero nacional y reduce la transparencia en la cadena de suministro.

