Oaxaca se posiciona como la entidad del país con las condiciones más precarias para el desarrollo laboral y económico de las mujeres, al concentrar las tasas más altas de informalidad, pobreza laboral y los niveles más bajos de autonomía económica. Esta es la conclusión central de la cuarta edición de estados #ConLupaDeGénero, un informe anual elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) que evalúa la situación de las mujeres en las 32 entidades federativas.
El estudio, que midió a los estados con base en diversos indicadores, colocó a Oaxaca en el último lugar de la medición. En marcado contraste, la Ciudad de México se ubicó a la cabeza gracias a factores como el alto nivel educativo entre su población femenina, una menor incidencia de embarazo adolescente y una mayor equidad en las labores de cuidado no remuneradas. En este sentido, el IMCO subraya que el nivel educativo es un impulsor clave de la participación económica; mientras en estados como la capital, Baja California Sur y Sinaloa más de la mitad de las mujeres cuenta con al menos bachillerato, en Oaxaca, Guerrero y Chiapas esta proporción se reduce a cerca del 30%.
El informe destaca que la informalidad deteriora la calidad del empleo y es particularmente alta en la región. De hecho, en Oaxaca y Guerrero, más del 75% de las mujeres trabajadoras se encuentran laborando sin acceso a seguridad social, una cifra que contrasta drásticamente con estados del norte como Chihuahua y Baja California, donde esta proporción apenas alcanza un tercio. Respecto a la autonomía económica, que es la capacidad de las mujeres para tomar decisiones financieras propias, Oaxaca reportó la cifra más baja del país con un 6.8%, muy por debajo de entidades líderes como Baja California Sur (84.6%) y Colima (81.1%). Por otra parte, la brecha se extiende en el emprendimiento formal: solo el 5% de las empresarias oaxaqueñas opera con formalidad, frente al 36% de Querétaro.
Ante este panorama, el IMCO propone a las autoridades locales implementar estrategias específicas para acelerar la participación económica femenina. Estas incluyen ampliar la cobertura y mejorar la calidad de los servicios de educación y cuidado infantil, como estancias y jornadas escolares extendidas. Adicionalmente, se sugiere fortalecer los programas enfocados en la formalización de negocios liderados por mujeres, incentivando el acceso a crédito y el crecimiento empresarial en coordinación con las cámaras empresariales.
