Con la llegada del invierno y el inicio formal de las festividades decembrinas, el estado de Oaxaca está experimentando un repunte significativo en la afluencia turística, tanto de visitantes nacionales como extranjeros. Desde los primeros días de diciembre, los principales indicadores del sector, como la ocupación en hoteles, la actividad en restaurantes y la circulación en zonas de interés, han reflejado este incremento. El clima templado característico de la región y el atractivo de sus celebraciones de fin de año se consolidan como los motores principales para la elección de este destino.
La mayor concentración de visitantes se observa en el Centro Histórico de la capital, donde convergen las tradiciones navideñas, los mercados de artesanías y una variada agenda de actividades culturales propias de la época. Paralelamente, la Costa oaxaqueña reporta también un ascenso en la ocupación hotelera, atrayendo a viajeros que buscan escapar del frío en otras latitudes y disfrutar de sus playas. Este panorama sugiere un dinamismo económico anticipado en las comunidades y prestadores de servicios ligados a la industria sin chimeneas.
De cara a las celebraciones más emblemáticas, incluyendo la tradicional Noche de Rábanos, Navidad y Año Nuevo, las autoridades del sector proyectan que este flujo continúe en ascenso. La perspectiva es un cierre de año positivo, esperando una derrama económica considerable que beneficie directamente al comercio local y a las familias que sustentan su ingreso en estas festividades.
