Álvaro Carrillo Alarcón, conocido como «El Cancionero», es una de las figuras más emblemáticas y prolíficas de la música mexicana, autor de más de 300 temas, entre los que destaca la universalmente famosa «Sabor a mí». Si bien su obra ha trascendido generaciones y fronteras, lo que pocos saben es que la esencia de su romanticismo y picardía tiene su origen en las tradiciones y el espíritu de la Costa Chica de Oaxaca, específicamente en el municipio de San Juan Cacahuatepec.
Nacido en 1919, Carrillo Alarcón mostró desde temprana edad su vocación musical componiendo piezas dentro del género de la chilena, tradicional de la región. San Juan Cacahuatepec es una localidad que, además de preservar su herencia náhuatl y afromexicana, se distingue por su ambiente musical vibrante, caracterizado por sus sones y jarabes interpretados con cuerdas y marimba. En este contexto costeño, donde se celebran danzas ancestrales como la de las Mascaritas o la del Toro de Petate, se forjó el talento del compositor, cuya obra lleva impregnada la identidad y el sentir de su pueblo.
Temas inolvidables como «Se te olvida», «Sabrá Dios», «Ya no estás» y «El Andariego», además de la célebre «Sabor a mí», forman parte del vasto repertorio que ha sido interpretado por luminarias de la música a nivel mundial, incluyendo a Luis Miguel, Frank Sinatra, Chavela Vargas y Julio Iglesias. El legado de Álvaro Carrillo no solo se consolidó en el panorama nacional, sino que también se convirtió en un verdadero emblema de identidad para los habitantes de Cacahuatepec, proyectando el talento de la gente oaxaqueña más allá de las fronteras del país y enriqueciendo el patrimonio cultural de México.
