Estados Unidos elevó a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, acusado de colaborar con el Cártel de Sinaloa y el Tren de Aragua. La fiscal general, Pam Bondi, anunció que el Departamento de Justicia decomisó más de 700 millones de dólares en activos ligados a Maduro, incluidos dos aviones privados y nueve vehículos. La DEA confiscó 30 toneladas de cocaína, de las cuales siete toneladas se vinculan directamente al mandatario. Bondi calificó a Maduro como “uno de los mayores narcotraficantes del mundo”.
El gobierno venezolano rechazó la acusación y la recompensa, calificándola de “circo mediático” y “propaganda política”. El canciller Yván Gil aseguró que las acusaciones forman parte de una estrategia para desestabilizar al país y desviar la atención de supuestas tramas terroristas orquestadas desde Estados Unidos. Maduro enfrenta cargos federales en Nueva York desde 2020 por narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína. La recompensa previa, establecida en 25 millones de dólares, se duplicó para presionar su captura.
La Casa Blanca, bajo el liderazgo de Donald Trump, intensificó las sanciones contra Maduro, a quien no reconoce como presidente legítimo de Venezuela. El Departamento de Estado señaló al Cártel de los Soles, presuntamente liderado por Maduro, como una organización terrorista que colabora con grupos criminales mexicanos. La oposición venezolana, liderada por Edmundo González, denunció fraude en las elecciones de julio de 2024, lo que avivó las tensiones con Washington. Las autoridades venezolanas no emitieron comentarios adicionales sobre las incautaciones.
