El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, demandó a Israel suspender de inmediato su operación militar para ocupar la ciudad de Gaza, anunciada por el primer ministro Benjamin Netanyahu. La acción, que busca consolidar el control sobre el enclave palestino, contraviene el dictamen de la Corte Internacional de Justicia, que ordena el fin de la ocupación. Turk advirtió que la maniobra provocará un desplazamiento forzado masivo de unos 800 mil palestinos, la mayoría ya desplazados de otras zonas de Gaza. La comunidad internacional, incluidos Alemania, España, Reino Unido y la Comisión Europea, rechazó el plan por sus graves implicaciones humanitarias.
La operación, aprobada por el gabinete de seguridad israelí tras un rechazo inicial del ejército, generó críticas de familiares de rehenes israelíes, quienes la consideran una “catástrofe colosal” que pone en riesgo a los cautivos. La ONU reportó que solo 493 camiones de ayuda ingresaron a Gaza entre el 29 de julio y el 4 de agosto, muy por debajo de los 500 diarios necesarios para evitar una hambruna. La Unión Europea señaló obstáculos significativos en la distribución de ayuda, como la falta de seguridad. Además, Turk instó a la liberación inmediata de rehenes israelíes y palestinos detenidos arbitrariamente.
Diversos países y organizaciones denunciaron que la ocupación agravará la crisis humanitaria en Gaza, donde 197 personas, incluidos 96 niños, murieron por inanición desde octubre de 2023. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pidió reconsiderar la decisión y garantizar el acceso de ayuda humanitaria. El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó la medida como “errónea” y sin aporte al fin del conflicto. La acción militar también incluyó un bombardeo en Líbano, que dejó una persona muerta, elevando a ocho las víctimas en 24 horas.

