Por: Aylin Paredes
El Palacio de Bellas Artes acogió un emotivo homenaje a tres figuras fundamentales de la danza en México: Lidya Romero, Sunny Savoy y Gloria Contreras. En la Sala Manuel M. Ponce, el sábado 2 de agosto, coreógrafas y bailarinas compartieron reflexiones sobre su legado y el impacto transformador de la danza, en un evento marcado por la memoria y el reconocimiento a su labor. Sin música ni bailes, la ceremonia destacó por las palabras que conectaron al público con la historia de estas artistas.
Lidya Romero, fundadora de “El cuerpo mutable” y exintegrante del Ballet Nacional de México, narró cómo sus viajes a Nueva York en los años 60 y la influencia de creadores mexicanos como Luis Barragán y Rufino Tamayo moldearon su visión artística. Por su parte, Sunny Savoy, originaria de Louisiana y directora de la compañía de danza de la Universidad Autónoma de Nuevo León, fue celebrada por su enfoque holístico, que respeta la individualidad de cada bailarín. En un gesto conmovedor, Savoy pidió a sus alumnos presentes que se pusieran de pie, dedicándoles el homenaje. “No soy yo la homenajeada, son ustedes”, expresó.
Asimismo, María O’Reilly rindió tributo a Gloria Contreras, fundadora del Taller Coreográfico de la UNAM, cuya obra, con más de 300 coreografías, consolidó la danza neoclásica en México. Piezas como “Huapango” y “Mercado” resaltan la riqueza cultural mexicana. El evento, parte de la iniciativa “Autobiografías Danzadas de Mujeres”, subrayó los retos de la danza en México, como la precariedad laboral, y celebró la creatividad de estas mujeres que abrieron caminos para nuevas generaciones.

