El ejército israelí ordenó a la población del norte de Gaza desplazarse de manera inmediata hacia el sur del enclave, en anticipación a una nueva ofensiva militar. La medida, anunciada por el portavoz militar Avichay Adrae, afecta a localidades como Yabalia, Beit Hanoun, Beit Lahia y zonas de Ciudad de Gaza, en un contexto de recrudecimiento del conflicto que ha dejado más de 53 mil 475 muertos desde octubre de 2023, según el Ministerio de Sanidad gazatí. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reportó que 198 camiones de ayuda humanitaria ingresaron a Gaza, de los cuales 90 lograron distribuirse, aunque enfrenta “importantes dificultades” para llegar a la población debido a restricciones impuestas por Israel.
En las últimas horas, al menos 30 personas murieron en ataques israelíes en Ciudad de Gaza y Deir al Balah, según fuentes palestinas. El Ministerio de Sanidad gazatí, controlado por Hamás, reportó que entre las víctimas fatales de la ofensiva se encuentran 16 mil 500 menores, incluidos 900 bebés, y que 29 niños y ancianos fallecieron recientemente por desnutrición. La ONU advirtió que el bloqueo israelí, que restringió la entrada de alimentos, medicinas y combustible desde el 2 de marzo, agudiza la crisis humanitaria. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) confirmó la entrega de un camión con recursos médicos al hospital de campo en Rafah, pero calificó la cantidad de ayuda como “deplorablemente insuficiente”.
En Cisjordania, las fuerzas israelíes detuvieron a 25 personas, incluyendo seis recientemente liberados, en una operación nocturna. La Sociedad de Prisioneros denunció estas detenciones como una violación al acuerdo de intercambio de presos, acusando a Israel de mantener bajo amenaza a los excarcelados. Por otro lado, el ministro israelí para la diáspora señaló a líderes internacionales como Emmanuel Macron, Keir Starmer y Justin Carney de “envalentonar el terrorismo” tras el asesinato de dos empleados de la embajada israelí en Washington, Yaron Lischinsky y Sarah Lynn Milgrim, perpetrado por Elias Rodriguez, quien gritó “Palestina libre” al ser detenido, según la policía local.
La comunidad internacional intensificó sus llamados a un alto al fuego. La Unión Europea (UE) revisará su acuerdo de asociación con Israel por posibles violaciones a los derechos humanos, mientras que Reino Unido, Francia y Canadá amenazaron con sanciones si la ofensiva persiste. En el ámbito diplomático, el presidente español Pedro Sánchez, quien reconoció a Palestina hace un año, mantuvo su postura crítica hacia Israel, exigiendo medidas más duras en los consejos europeos. Por su parte, Hamás expresó disposición para liberar rehenes a cambio de un cese definitivo de hostilidades, pero calificó como “inaceptable” cualquier exigencia de desarme.
La violencia se extendió más allá de Gaza. En Yemen, los hutíes denunciaron bombardeos estadounidenses contra instalaciones portuarias, mientras que en Líbano un ataque israelí mató a una persona. En Gaza, la situación humanitaria se deteriora rápidamente, con hospitales como Al Awda al borde del colapso por falta de combustible y suministros. La ONU reiteró su advertencia sobre el riesgo de hambruna para cientos de miles de personas, mientras la población desplazada, estimada en 142 mil en la última semana, enfrenta condiciones extremas.
