Un informe de la Comisión Lancet sobre la salud adolescente proyecta que para 2030, más de mil millones de jóvenes en el mundo enfrentarán problemas de mala alimentación, depresión y VIH. El estudio, publicado en la revista The Lancet, advierte que 464 millones de adolescentes tendrán sobrepeso u obesidad, un aumento de 143 millones respecto a 2015. Asimismo, destaca un incremento en trastornos mentales, con 42 millones de años de vida saludable perdidos por depresión o suicidio, y un riesgo creciente de infecciones por VIH, especialmente en regiones de África y Asia.
La Comisión, conformada por más de 40 expertos de diversos países y con aportes de 200 jóvenes de 10 a 24 años en 36 naciones, señala que la salud mental de los adolescentes ha declinado significativamente en las últimas tres décadas, un fenómeno agravado por la pandemia de Covid-19. En países de ingresos altos, América Latina y Oriente Medio, un tercio de los adolescentes presentará sobrepeso en 2030. En regiones como África subsahariana y Asia meridional, el riesgo de VIH ha aumentado, lo que refleja desigualdades en el acceso a prevención y tratamiento.
Factores como el cambio climático, los conflictos globales y la digitalización acelerada exacerban estos desafíos, según el informe. La financiación para la salud adolescente es insuficiente, representando solo el 2.4 por ciento de la ayuda mundial, a pesar de que los adolescentes constituyen el 25 por ciento de la población global y el 9 por ciento de la carga de enfermedades. Los expertos instan a priorizar inversiones en programas de salud mental, nutrición y prevención del VIH dirigidos a esta población.
El estudio también subraya que el consumo de tabaco y alcohol entre adolescentes ha disminuido, pero los problemas de peso y salud mental han crecido de manera alarmante. En México, por ejemplo, 3.6 millones de adultos padecen depresión, y la pandemia duplicó la prevalencia de trastornos mentales, según datos de la Secretaría de Salud. Los adolescentes enfrentan riesgos adicionales por cambios en patrones de sueño, alimentación y un aumento en el consumo de sustancias psicoactivas.
Organizaciones como UNICEF han destacado que la pandemia afectó gravemente a los jóvenes, con un 33 por ciento de adolescentes reportando angustia y un 25 por ciento miedo por la incertidumbre, según encuestas globales. La Comisión Lancet urge a los gobiernos a implementar políticas integrales que aborden estas crisis de manera coordinada, con énfasis en la inclusión de los jóvenes en la toma de decisiones para reducir el estigma y promover la justicia social.
