La agencia de San Javier, en Xoxocotlán, Oaxaca, demanda que se respeten sus usos y costumbres tras la elección de su agente municipal el 17 de noviembre de 2024. En una asamblea con 298 ciudadanos, la comunidad eligió a su representante por votación a mano alzada, un método tradicional que, según el acta de asamblea, contó con firmas y videos como evidencia. Sin embargo, la presidenta municipal, Nancy Benítez, no reconoció la elección y desoyó múltiples oficios enviados por la comunidad para dialogar, lo que derivó en un conflicto legal ante el tribunal electoral.
La comunidad presentó un recurso ante el tribunal para que se reconociera su autoridad electa, pero la respuesta del organismo desestimó la validez de la elección, a pesar de que no existió impugnación formal contra la asamblea. Según los habitantes, la presidenta municipal actuó sin competencia al declarar no válida la elección mediante una sesión de cabildo, sin convocar a una mesa de diálogo ni notificar a la comunidad. Los afectados denuncian que esta decisión ignoró la voluntad popular expresada en la asamblea, donde participaron entre 200 y 400 personas, según registros históricos.
El conflicto escaló con la imposición de un administrador municipal, señalado por la comunidad como una figura no neutral, ya que previamente expresó inconformidad con la elección mediante un oficio. Los habitantes de San Javier argumentan que el administrador debió ser una persona de la localidad y que su designación desconoce la autonomía de la comunidad. La agencia insiste en que se respete su proceso de elección por usos y costumbres, respaldado por la participación ciudadana y la documentación presentada, y exige una resolución que contemple su derecho a decidir su gobernanza.

