Familias y habitantes de Amoltepec se manifestaron este miércoles frente al Palacio de Gobierno, exigiendo a la Secretaría de Gobierno una mesa de diálogo que ha sido cancelada en tres ocasiones, pese a la grave crisis que atraviesan.
Los inconformes denunciaron que la violencia en la zona mantiene en riesgo a decenas de comunidades, impidiendo el acceso a servicios básicos y profundizando una crisis humanitaria. “No hay médicos, no hay maestros, no hay alimentos, vivimos en total abandono”, relató Silvia Santiago Velasco, hija de José Santiago Gutiérrez, asesinado en el marco del conflicto agrario.
En la localidad, los servicios de salud están suspendidos porque los médicos no pueden ingresar debido a los bloqueos; mujeres embarazadas enfrentan riesgos al no poder salir en busca de atención especializada, mientras que los enfermos recurren a remedios caseros. La educación también se ha detenido por completo, y los productos de la canasta básica escasean.
Los manifestantes advirtieron que el escepticismo crece ante nuevas cancelaciones y reclamaron al gobierno estatal una solución inmediata que garantice paz y seguridad. “Ya no se trata solo de un conflicto agrario, se trata de sobrevivir”, expresaron frente a Palacio.
La protesta de Amoltepec se convirtió en un grito urgente: que el diálogo no se posponga más y que las autoridades intervengan con acciones concretas para restablecer la normalidad en la región.
