Ante la persistente problemática de malos olores y riesgos sanitarios en el primer cuadro de la ciudad, el gobierno local desplegó un operativo de limpieza profunda en la infraestructura subterránea de la capital. Mediante el uso de equipo hidroneumático y labores manuales especializadas, personal de alcantarillado intervino la red de drenaje pública y pluvial, específicamente en la calle García Vigil, donde se detectó una severa acumulación de contaminantes que impedían el correcto flujo de las aguas.
Durante estas faenas, las cuadrillas técnicas lograron retirar una cantidad significativa de tapones formados por restos de comida, grasas solidificadas, trapos de cocina y basura inorgánica. Estas acciones se extendieron a la limpieza y desazolve de 45 parrillas pluviales, una medida preventiva esencial para evitar colapsos en la infraestructura ante futuras lluvias. La intervención responde directamente a la necesidad de salvaguardar la salud pública, eliminando los focos de infección que se generan por la descomposición de materia orgánica en los ductos subterráneos.
En este contexto, residentes del Centro Histórico han alzado la voz para señalar la corresponsabilidad ciudadana en este deterioro urbano. Los vecinos han denunciado reiteradamente que tanto establecimientos formales como el comercio ambulante utilizan las alcantarillas como vertederos de aceites quemados, sobras de alimentos e incluso bolsas completas de basura. Por ello, se ha emitido un exhorto a los comerciantes para respetar la función técnica de la red pluvial —destinada exclusivamente a conducir agua de lluvia— y se recordó a la ciudadanía que existe un centro de quejas activo para reportar cualquier anomalía que comprometa la red sanitaria de la ciudad.

