Por: Aylin Paredes
El mezcal, emblema de la tradición oaxaqueña, guarda en algunas de sus botellas un curioso elemento: el gusano. Esta larva, lejos de ser un simple adorno, tiene una historia que combina tradición, estrategia comercial y ciencia. Aunque el mezcal se elabora a partir de agaves cocidos, fermentados y destilados, el gusano no forma parte de su proceso tradicional. Su presencia responde a una ingeniosa maniobra de mercado que se remonta a la década de 1940, cuando Jacobo Lozano Páez, empresario mezcalero, decidió incluirlo para diferenciar el mezcal del tequila. La táctica capturó la atención del público, convirtiendo al gusano en un símbolo de autenticidad y audacia.
Ciencia en la botellaLa identidad del gusano fue un misterio durante décadas, con especulaciones que lo relacionaban con escarabajos u orugas. Estudios recientes, realizados por entomólogos estadounidenses, revelaron que se trata de Comadia redtenbacheri, una polilla cuyas larvas rojas se alimentan del agave. Estas larvas, valoradas en la gastronomía mexicana por su sabor y aporte nutricional, se han usado por siglos en platillos tradicionales. Sin embargo, su presencia en el mezcal no tiene un propósito funcional: no mejora el sabor ni conserva la bebida. Mitos sobre propiedades afrodisíacas o su uso para probar la calidad del mezcal carecen de respaldo científico, aunque persisten como parte del folclor.
Un símbolo en riesgoEl auge del mezcal, con una producción que supera los dos millones de litros anuales y exportaciones a más de 30 países, ha elevado su estatus global, pero también ha generado desafíos. La creciente demanda del gusano rojo del maguey pone en riesgo su población natural, lo que ha despertado alertas sobre la necesidad de proteger esta especie por su valor cultural y ecológico. Mientras tanto, el mercado ha visto imitaciones con alacranes o hierbas, dirigidas a consumidores curiosos, pero estas prácticas se alejan de la tradición regulada por el Consejo Regulador del Mezcal. El gusano, aunque no esencial, sigue siendo un relato vivo de cómo el mezcal une historia, ciencia y creatividad.
