La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) confirmó esta mañana el inicio de un proceso histórico para la fauna nacional: el regreso del lobo mexicano (Canis lupus baileyi) a la Sierra Madre Occidental, en el estado de Durango. Tras cinco décadas de ausencia en vida silvestre en esta región, la dependencia federal informó que el proyecto se consolidó en el municipio de Santa Catarina de Tepehuanes, específicamente en las comunidades de El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar. Este avance fue posible gracias al respaldo unánime de la asamblea comunitaria, cuyo apoyo resultó fundamental para establecer el programa de recuperación en su territorio.
Durante la jornada, se detalló que el pasado 13 de marzo arribaron los primeros cuatro ejemplares al sitio de reintroducción, como parte de los acuerdos del Programa Binacional México-Estados Unidos y la iniciativa Saving Animals From Extinction (SAFE). Antes de su llegada, los lobos fueron sometidos a rigurosas inspecciones sanitarias y revisiones por parte de las autoridades ambientales. Actualmente, los animales permanecen en un recinto de preliberación diseñado para facilitar su adaptación gradual al entorno natural, antes de que se proceda a su integración total al ecosistema de la sierra duranguense.
Para garantizar el éxito de esta etapa, las autoridades ambientales implementaron un sistema de seguimiento intensivo mediante radiotelemetría y el uso de cámaras-trampa. Estas herramientas permitieron monitorear los desplazamientos y el uso del hábitat de los ejemplares durante las primeras horas de su estancia. Asimismo, el proyecto contempló una colaboración estrecha con los habitantes rurales de la zona para fomentar la coexistencia entre las actividades productivas locales y la preservación de esta especie emblemática, la cual llegó a considerarse extinta en vida silvestre hace apenas unas décadas.
Finalmente, este esfuerzo institucional contó con la participación de organismos como la Conanp, Profepa, la UNAM y la UAM, en conjunto con agencias de vida silvestre de Arizona y Nuevo México. La reintroducción en Durango marcó un hito en la estrategia de conservación que inició en los años 70, reafirmando el compromiso binacional por rescatar a uno de los depredadores más importantes de América del Norte y asegurar la protección de los ecosistemas donde habita.
