Los hogares de Oaxaca destinan anualmente 8 mil 581 pesos a gastos de salud, un monto superior al promedio nacional, pese a que la entidad se ubica entre las de menores ingresos en el país. Según el análisis «Gasto de bolsillo en salud: Resultados de la ENIGH 2024» del Centro de Investigación Económica Presupuestaria (CIEP), este desembolso representa el 6.3 por ciento del gasto corriente de los hogares oaxaqueños, lo que resalta una desigualdad influida no solo por el nivel de ingresos o la afiliación a servicios médicos, sino también por factores geográficos. En comparación, entidades como la Ciudad de México lideran con 9 mil 696 pesos, seguidas por Zacatecas (8 mil 771 pesos) y Querétaro (8 mil 641 pesos). Por el contrario, estados como Baja California, Quintana Roo y Veracruz registran los menores gastos, con 4 mil 514, 4 mil 857 y 4 mil 785 pesos, respectivamente. Esta disparidad subraya cómo la ubicación impacta en la accesibilidad a la atención efectiva, obligando a familias en regiones como Oaxaca a asumir cargas financieras mayores para cubrir necesidades básicas de salud.
A nivel nacional, el gasto de bolsillo en salud creció un 7.9 por ciento entre 2022 y 2024, pasando de 5 mil 948 a 6 mil 421 pesos por hogar. Sin embargo, este incremento no fue uniforme: en los hogares de menores ingresos, el alza alcanzó entre el 17 y el 23 por ciento, mientras que en los de mayores recursos solo fue del 1.8 por ciento. El CIEP destaca que el 38.3 por ciento de estos gastos se dirige a la compra de medicinas, el 34.7 por ciento a servicios ambulatorios y el 27 por ciento a hospitalarios. En familias de bajos ingresos, casi la mitad del desembolso corresponde a medicamentos, lo que evidencia una brecha en el abastecimiento público y obliga a priorizar compras directas. En cambio, los hogares con más recursos destinan principalmente a atención hospitalaria. Además, la variación en el gasto por medicinas fue del 145.6 por ciento en el periodo, aunque el informe advierte precaución al interpretar este dato debido a ajustes metodológicos en la encuesta y la adopción de la Clasificación del Consumo Individual por Finalidad (COICOP), que ya no distingue entre medicamentos recetados y sin receta.
Esta tendencia nacional y regional pone de relieve la persistente necesidad de fortalecer sistemas de salud públicos para reducir la carga económica en hogares vulnerables, especialmente en entidades como Oaxaca, donde el bajo ingreso no impide un alto porcentaje dedicado a estos rubros. El análisis del CIEP urge a considerar estas desigualdades en políticas futuras para lograr una cobertura más equitativa.
