Oaxaca ocupa uno de los lugares más altos en tasas de fecundidad adolescente en México, con 64 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) derivados de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023. Este indicador posiciona a la entidad por debajo de Guerrero (82.1), Chiapas (78.6), Zacatecas (74.4), Durango (71.5) y Michoacán (68.5), pero por encima de Coahuila (59.7). En contraste, entidades como la Ciudad de México registran las cifras más bajas, con solo 19.2 nacimientos por mil. Estos datos emergen en el marco del Día Mundial para la Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes, resaltando la necesidad de abordar factores regionales que influyen en estos patrones.
Además, la encuesta revela que, de las 5.3 millones de adolescentes en el país, el 10.4 por ciento experimentó al menos un embarazo en los cinco años previos, cifra que se duplica al 20.1 por ciento entre aquellas que hablan lengua indígena. En términos de nacimientos, el 7.6 por ciento de las jóvenes tuvo al menos un hijo en ese periodo, elevándose al 15.9 por ciento para las indígenas. La tasa nacional de fecundidad adolescente es de 45.2 por mil, pero alcanza 90.3 entre las hablantes de lenguas originarias. Respecto a la intencionalidad, el 51.4 por ciento de las adolescentes deseaba el embarazo, el 25 por ciento prefería esperar y el 23.3 por ciento no lo quería; entre las indígenas, estos porcentajes varían a 57.4, 26.7 y 15.9, respectivamente, sugiriendo diferencias culturales y de acceso a información.
En cuanto al uso de anticonceptivos, el 66.9 por ciento de las adolescentes que iniciaron vida sexual empleó algún método en su primera relación, predominantemente el condón masculino (92.2 por ciento), seguido de la píldora de emergencia (4 por ciento) y métodos hormonales (3.5 por ciento). Sin embargo, entre las indígenas, solo el 26.6 por ciento lo hizo, con el condón como opción principal (81.6 por ciento). Para aquellas que no usaron protección (28.7 por ciento nacional), las razones incluyen no planear relaciones (34.9 por ciento) y desconocer métodos (16 por ciento); en el caso indígena, destacan el deseo de embarazarse (26.2 por ciento) y el desconocimiento (25.3 por ciento). Estas brechas subrayan desafíos en educación sexual y equidad regional.

