Una fuerte pelea entre jugadores de los equipos Cerveceros y Pugs, que participan en la Liga Eduardo Vasconcelos, alteró el desarrollo de los partidos programados el domingo en la Unidad Deportiva de San Bartolo Coyotepec. El altercado, aparentemente originado por el alto nivel de intoxicación de algunos futbolistas, fue uno de los incidentes más destacados de una jornada marcada por el descontrol en la venta de alcohol en dicho espacio.
La Unidad Deportiva, que durante los fines de semana se convierte en un punto de encuentro para equipos locales y aficionados, ha sido señalada en varias ocasiones por el consumo desmedido de alcohol en sus instalaciones, algo que algunos consideran un «problema recurrente» que afecta la imagen del deporte en la región.
Según testigos, la pelea comenzó entre algunos de los jugadores de los mencionados equipos, quienes presuntamente se encontraban en un estado avanzado de ebriedad, lo que derivó en un enfrentamiento físico y verbal en pleno campo de juego. La situación escaló rápidamente, involucrando incluso a más personas fuera del terreno de juego.
Este tipo de altercados no es nuevo, ya que los domingos se han vuelto cada vez más comunes los episodios de violencia derivados del consumo excesivo de alcohol. En particular, la venta de cerveza en grandes cantidades dentro del recinto ha generado preocupación entre los asistentes y familias que acuden al lugar con la intención de disfrutar de una jornada deportiva.
El fenómeno ha sido descrito como una contradicción, pues la Unidad Deportiva de San Bartolo Coyotepec, que debería ser un espacio para el deporte y la recreación, se ha convertido en un lugar donde la bebida alcohólica predomina, opacando la esencia misma del deporte. La falta de supervisión y control en la venta de bebidas, sumada a la presencia de menores de edad en muchos casos, agrava la situación.
Por lo pronto, no se ha dado a conocer ninguna sanción a los jugadores involucrados ni se ha hecho mención de cambios inmediatos en las políticas de venta de alcohol en el lugar. Sin embargo, la creciente preocupación por el bienestar de los asistentes podría acelerar la implementación de nuevas medidas para regular la convivencia en este tipo de eventos.
