La comunidad de San Andrés Huayápam se consolidó una vez más como el epicentro de la tradición ancestral durante la vigésima cuarta edición de la Feria del Tejate. Este evento, que formó parte de las festividades más emblemáticas de la entidad, reunió a más de 88 productoras locales, quienes compartieron con visitantes nacionales y extranjeros la elaboración artesanal de la denominada «bebida de los dioses». El encuentro no solo funcionó como un escaparate comercial, sino como un ejercicio de preservación cultural para una receta que, según la tradición, fue predilecta de figuras como Moctezuma y cuya etimología remite al náhuatl tetxtli (masa) y atl (agua).
Durante la jornada, las artesanas demostraron el complejo proceso de producción que inicia con el molido en metate de ingredientes como cacao tostado, semilla de mamey, flor de cacao y nixtamal. La maestría de las tejateras destacó en el batido manual, una técnica que requiere aproximadamente media hora de ejecución constante para lograr la espuma característica que define la calidad de la bebida. Aunque la receta original se mantiene como el eje rector de la feria, esta edición mostró la evolución de la industria local mediante la oferta de variantes con coco y nuez, así como la diversificación de productos derivados, entre los que destacaron galletas, pays y tamales elaborados con la base del tejate.
Más allá del deleite gastronómico, la festividad subrayó el valor nutricional de este preparado, el cual destaca por su alto contenido de minerales y propiedades antioxidantes. Al ser una bebida energética de origen natural, su vigencia en el gusto popular reafirma la importancia de las manos oaxaqueñas que mantienen viva una herencia que trasciende generaciones. Con una afluencia constante, la feria cerró como un testimonio de identidad y resistencia cultural, posicionando a la gastronomía autóctona de Oaxaca en un nivel de reconocimiento internacional por su complejidad técnica y profundidad histórica.

