Oaxaca enfrenta una crisis persistente en materia de vivienda, al ocupar el segundo lugar nacional en rezago habitacional, solo por debajo de Chiapas. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 77.8% de los hogares en la entidad carece de condiciones adecuadas, marcadas por hacinamiento y el uso de materiales precarios en la construcción. Estas carencias evidencian una violación a los derechos básicos y perpetúan las brechas de desigualdad en el estado, especialmente en comunidades indígenas.
La situación en Oaxaca refleja un problema estructural en el sur-sureste de México, donde entidades como Chiapas (78.2%), Guerrero (72%), Veracruz (63.9%) y Campeche (61.2%) concentran los mayores índices de rezago habitacional. A nivel nacional, 23.7 millones de personas carecen de servicios básicos en sus viviendas, incluyendo acceso a agua potable (7.6%), drenaje (6.8%) o electricidad (0.4%). Además, el 11.7% cocina con leña o carbón sin chimenea, lo que representa un riesgo para la salud. La Organización de las Naciones Unidas subraya que el derecho a la vivienda implica no solo un techo, sino un espacio seguro, digno y con servicios esenciales, un estándar lejos de cumplirse en estas regiones.
Las comunidades indígenas enfrentan una realidad aún más crítica. El 79.1% de las viviendas habitadas por personas que hablan una lengua indígena presentan rezago, y más del 56% carece de servicios básicos, en contraste con el 15.5% de la población no indígena. Asimismo, la calidad y el espacio inadecuados afectan al 30.2% de los hogares indígenas, triplicando la cifra de los no indígenas. La inseguridad en la tenencia de la vivienda agrava la vulnerabilidad: solo el 76.4% de la población indígena tiene certeza legal sobre su propiedad, frente al 83.7% de la no indígena, lo que expone a estas comunidades a riesgos de desalojo.
A pesar de los esfuerzos, el acceso a una vivienda digna sigue siendo un desafío en Oaxaca. Las cifras del Coneval urgen a fortalecer políticas públicas que atiendan las necesidades de las poblaciones más vulnerables, especialmente en un contexto de profundas desigualdades sociales y económicas.
