Con la llegada del invierno, las costas de Oaxaca se convierten nuevamente en escenario de uno de los espectáculos naturales más impresionantes del Pacífico mexicano: la migración anual de la ballena jorobada. Desde noviembre hasta marzo, miles de estos cetáceos recorren más de 8 mil kilómetros desde Alaska para reproducirse y parir en aguas cálidas, y Puerto Escondido se consolida como el principal punto de observación en el estado.
Ubicado a 256 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, este destino costero concentra la mayor oferta de recorridos en lancha que permiten acercarse con respeto y seguridad a los gigantes del mar. Los tours, operados por prestadores certificados, siguen las rutas migratorias y garantizan que las embarcaciones mantengan la distancia reglamentaria para no interferir en el comportamiento de los animales. Durante los paseos es común presenciar los característicos saltos acrobáticos de las ballenas jorobadas, además del avistamiento de delfines y tortugas marinas que habitan la misma zona.
El momento cúspide de la temporada ocurre entre diciembre y febrero, cuando la concentración de ballenas alcanza su punto máximo y los machos realizan espectaculares exhibiciones para cortejar a las hembras. Autoridades y operadores turísticos recomiendan reservar con anticipación y elegir empresas que cuenten con permisos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), con el objetivo de proteger tanto a los visitantes como a las especies marinas.

