Por Óscar García
Con motivo de la conmemoración del Día de Muertos, dieron inicio los recorridos en los panteones San Miguel y General de la ciudad de Oaxaca, espacios emblemáticos donde las familias oaxaqueñas mantienen viva la tradición. Desde temprana hora, los visitantes comenzaron a llegar con flores de cempasúchil y cresta de gallo, elementos indispensables para adornar las tumbas y rendir homenaje a sus seres queridos.
Los pasillos de los cementerios se llenaron de color, aromas y emociones, mientras las familias colocaban veladoras, fotografías y alimentos como parte de las ofrendas que, según la creencia popular, guían a las almas en su regreso al mundo terrenal. En cada rincón se escuchaban rezos, música y el murmullo de las conversaciones entre quienes recuerdan con cariño a los que ya partieron.
En los alrededores del panteón también se instalaron puestos ambulantes que ofrecen flores, comida típica, pan de muerto, calaveritas de azúcar y artículos alusivos a la fecha, generando un ambiente festivo y de convivencia. Los turistas nacionales y extranjeros aprovechan para recorrer los cementerios, tomar fotografías y conocer más sobre una de las tradiciones más representativas de Oaxaca y de México.
Como cada año, la celebración del Día de Muertos se convierte en un encuentro entre generaciones. Niños, jóvenes y adultos participan en la decoración de las tumbas, en el encendido de velas y en el compartir de alimentos, manteniendo viva una costumbre que trasciende el tiempo y reafirma el vínculo entre los vivos y los muertos, esencia del pueblo oaxaqueño.

