El país experimenta una ola de calor inusual durante febrero, con termómetros que superan los 45 grados Celsius en varias zonas. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha verificado este evento, que afecta sobre todo el occidente, sur y sureste mexicano. Las temperaturas más altas, entre 40 y 45 grados, se esperan en estados como Michoacán, Guerrero, Chiapas y Oaxaca, donde el clima seco agrava la situación diaria.
Expertos atribuyen este fenómeno a un sistema anticiclónico en capas medias de la atmósfera, que promueve cielos sin nubes, escasas precipitaciones y una radiación solar más intensa. Esto acelera el calentamiento diurno, especialmente en áreas de menor elevación. En Oaxaca, el impacto se nota con mayor fuerza en el Istmo de Tehuantepec, donde las máximas podrían mantenerse entre 40 y 45 grados por días seguidos, un patrón más típico de la antesala veraniega que del fin del invierno. Mientras tanto, en regiones como los Valles Centrales, la Costa y la Mixteca, se prevén picos de 30 a 34 grados, acompañados de sol intenso y ausencia de lluvias.
Ante estas condiciones, las autoridades de Protección Civil en el estado han emitido alertas sobre posibles daños a la salud, particularmente en niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas. Además, el ambiente árido eleva el peligro de incendios en áreas con vegetación seca. En paralelo a este escenario climático, esta mañana el gobernador Salomón Jara presentará modificaciones en su gabinete, a las que denomina un «relanzamiento de su gobierno», tras los resultados negativos en la consulta de revocación de mandato.
