La resiliencia económica tras la crisis sanitaria de 2020 impulsó la creación de nuevos referentes en la cocina de los Valles Centrales de Oaxaca. En Santiago Matatlán, Reyna Santiago Hernández y Miguel Ángel Hernández Sernas, propietarios del restaurante Azul Adobe, consolidaron el mole rosa como un fenómeno gastronómico que hoy distingue a la «cuna del mezcal». Lo que comenzó como un experimento durante el confinamiento para salvar su negocio, originalmente llamado «Don Goyo», se transformó en una receta propia que sustituye los chiles por el betabel, integrando especias y hierbas de olor que respetan la esencia del paladar oaxaqueño sin replicar la versión tradicional del estado de Guerrero.
A través de un proceso de prueba y error, la cocinera Reyna Santiago logró adaptar las bases del mole negro para dar vida a este platillo, el cual cobró una relevancia inesperada en la cultura digital. Durante 2022, la popularidad de la receta se disparó en plataformas como TikTok, donde los comensales lo bautizaron como el «mole de Barbie» debido a su vibrante tonalidad. Este impulso en redes sociales no solo atrajo a nuevos sectores de la población, sino que posicionó al establecimiento como una parada obligatoria para el turismo nacional e internacional, derivando incluso en su aparición como escenario principal en producciones televisivas de alcance nacional.
Pese al éxito mediático, la familia Hernández Santiago mantuvo el enfoque en la preservación de los sabores auténticos de Matatlán, evitando las fusiones contemporáneas para privilegiar el uso de ingredientes locales. Este crecimiento permitió la renovación total de su espacio físico, el cual conserva la arquitectura de adobe característica de la región. De esta manera, el mole rosa se estableció no solo como un recurso de supervivencia ante la pandemia, sino como un pilar de la oferta culinaria actual en Oaxaca, demostrando la capacidad de la cocina tradicional para reinventarse y capturar la atención de las nuevas audiencias.

