La comunidad de Valerio Trujano, enclavada en la región de la Sierra de Flores Magón, vivió una jornada de profunda identidad y convivencia durante la celebración de su fiesta patronal en honor a Jesús de Nazaret. Desde las primeras horas de este lunes, el ambiente se tornó festivo con la realización de misas y procesiones que congregaron a numerosas familias locales y visitantes. El presidente municipal, Dante Roberto Miranda Morales, destacó que estas festividades no solo representan un acto de fe, sino una oportunidad para reafirmar las raíces de esta población afromexicana a través del respeto y el orden, elementos que prevalecieron durante los eventos religiosos y sociales desarrollados entre las 8:00 y las 14:00 horas.
Bajo una planeación que buscó integrar a todos los sectores de la población, el programa matutino incluyó calendas y encuentros deportivos que transcurrieron sin incidentes, reforzando el clima de civilidad que ha caracterizado a la demarcación en los últimos años. Durante la convivencia, las autoridades locales hicieron hincapié en que la mejor forma de agradecer los favores recibidos es mediante el trabajo comunitario y el apoyo al prójimo. Los asistentes, por su parte, reconocieron que la coordinación entre el pueblo y el gobierno ha sido fundamental para rescatar las tradiciones locales, logrando desplazar la división política en favor de un bienestar colectivo que fue evidente en la nutrida participación ciudadana de este mediodía.
Finalmente, la jornada de este 23 de marzo se consolidó como un referente de organización, donde la quema de fuegos pirotécnicos y la comida comunitaria fungieron como puntos de encuentro para habitantes de todas las edades. Los testimonios de los pobladores coincidieron en que la transformación administrativa de los últimos dos trienios ha permitido que la fiesta patronal recupere su esplendor, priorizando siempre la seguridad de los asistentes. Con este balance positivo, Valerio Trujano cerró su ciclo de actividades matutinas, demostrando que la preservación de la cultura y la paz social son los pilares que hoy sostienen a esta comunidad oaxaqueña.

