Las lluvias recientes en la capital oaxaqueña y sus municipios conurbados han expuesto de manera clara las condiciones precarias de las vialidades principales. Este domingo, un camión urbano de la línea TUSUG quedó varado luego de que una de sus llantas cayera en un bache profundo oculto por el agua acumulada a la altura del puente del Tecnológico de Oaxaca. El incidente generó congestión vial por varios minutos, aunque no se reportaron personas lesionadas.
El cruce de avenida Gómez Morín con la carretera a Monte Albán ha sido señalado en reiteradas ocasiones como un punto crítico por su deterioro constante. La falta de mantenimiento adecuado convierte en riesgo permanente el tránsito de vehículos, sobre todo motocicletas y automóviles que no detectan a tiempo los baches cubiertos por agua. Este tipo de incidentes revela la ausencia de soluciones definitivas y la recurrencia de problemas en temporadas de lluvia.
El caso también generó reacciones en redes sociales, donde ciudadanos cuestionaron la discrepancia entre la recaudación vehicular y la falta de inversión visible en infraestructura urbana. Usuarios destacaron que, a pesar de los operativos de cobro de placas y verificación, las calles continúan en condiciones irregulares, con hundimientos y reparaciones temporales que no solucionan la problemática de manera permanente. Zonas como la Carretera Federal 190, inmediaciones de Viguera y riberas del Río Salado también presentan hundimientos y parches mal colocados, mostrando un patrón de abandono que afecta la movilidad y la seguridad de los habitantes.
Ante la temporada de lluvias, expertos y ciudadanos coinciden en que la prevención y el mantenimiento constante son fundamentales para evitar incidentes evitables que ponen en riesgo a conductores y peatones. La falta de atención efectiva refleja un problema estructural en la gestión de la infraestructura vial de la ciudad, que se repite año con año sin una solución tangible.

