Por: Félix Villalobos
Madres de familia del Colegio Francoise Dolto, ubicado en el Centro Histórico de Oaxaca, demandaron justicia y responsabilizaron a la institución por un accidente ocurrido el 29 de abril durante un campamento escolar, que dejó a cuatro niños con quemaduras graves. La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) aseguró el inmueble del plantel para investigar los hechos, mientras el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) suspendió las actividades del colegio por operar de manera irregular.
El incidente ocurrió durante una actividad por el Día del Niño, cuando una fogata mal manejada provocó quemaduras de segundo y tercer grado en al menos ocho menores y un profesor. Kazumi, una de las niñas más afectadas, permanece en terapia intensiva con quemaduras en el 30 por ciento de su cuerpo, incluyendo el rostro. Karen, otra menor, recibe atención en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña. Otros dos niños presentan heridas graves, y varios menores sufren traumas psicológicos tras presenciar el accidente.

Las madres, entre ellas la madre de Kazumi y Karen, relataron que el colegio no notificó de inmediato sobre el incidente. La madre de Kazumi recibió una llamada una hora y media después del suceso, informándole que su hija “se había quemado” sin más detalles. Al llegar al Hospital Civil, descubrió que su hija ya había sido trasladada a otro centro médico. Los padres denunciaron que la institución no cubrió los gastos médicos, pese a contar con un seguro que resultó insuficiente para la gravedad de las lesiones.
Testimonios de los niños señalan que un profesor, identificado como “el maestro tatuado” por los menores, arrojó una botella de alcohol a la fogata, lo que provocó una explosión que alcanzó a los pequeños. La directora, Ariela Sánchez Moreno, ofreció una disculpa en el hospital, pero los padres la acusaron de intentar encubrir los hechos al atribuir el incidente a “una ráfaga de viento”. La escuela emitió un comunicado afirmando que no había niños lesionados y planeó reanudar clases, lo que indignó a los padres.

Los menores relataron a sus familias escenas traumáticas. Una niña describió el episodio como “una película de terror”, donde vio a sus compañeros “arder” y a Kazumi desmayarse de dolor. Los padres reportaron que la institución continuó el campamento tras el accidente y entregó a algunos niños al día siguiente sin informar a sus familias.
La FGEO inició una carpeta de investigación para deslindar responsabilidades, y la fiscalía acudió a los hospitales para recabar testimonios de los padres, quienes no podían abandonar a sus hijos. El IEEPO clausuró el plantel tras detectar irregularidades, como extintores sin carga y falta de protocolos de seguridad. Las madres exigieron que el colegio asuma los costos médicos y psicológicos, así como una reparación integral del daño, ya que las lesiones de los niños requerirán tratamientos de años.

Una reunión con el director de Servicios Jurídicos del IEEPO, Isaías Cruz López, y la coordinadora de Derechos Humanos, Florestela Morales Hernández, se programó para abordar la situación académica de los alumnos y las irregularidades del plantel. Los padres pidieron a los medios evitar el sensacionalismo y solicitaron acompañamiento de las autoridades para garantizar justicia.

