Docentes, estudiantes y trabajadores de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) tomaron las instalaciones de Ciudad Universitaria para exigir la destitución de la directora Rocío Martínez Helmes. Los manifestantes denunciaron irregularidades en el proceso de elección de consejeros técnicos, acusaron a la directora de acoso laboral y corrupción, y demandaron la intervención del Consejo Universitario para regularizar la situación de la facultad.
La protesta, que bloqueó temporalmente Avenida Universidad, se trasladará a la Facultad de Derecho, donde los inconformes planean mantener su movimiento de manera pacífica.

La principal exigencia de los manifestantes es el desconocimiento de Rocío Martínez Helmes como directora, a quien señalan de actuar de manera déspota y autoritaria. También pidieron la suspensión de funciones de otros funcionarios, como Carlos Pérez Campos Mayoral, subsecretario de Desarrollo Democrático de la Secretaría de Gobierno, a quien acusan de intervenir en los asuntos internos de la universidad a través de su esposa, Martínez Helmes.
Los protestantes responsabilizaron directamente a Pérez Campos de cualquier acto de represión o violencia contra la comunidad universitaria y exigieron al gobernador de Oaxaca que retire a dichos funcionarios de los procesos universitarios.

Otra demanda central es la anulación del proceso de elección de consejeros técnicos, realizado en abril, que los manifestantes calificaron como fraudulento. Según los inconformes, la convocatoria para dicho proceso se publicó por solo 60 minutos, lo que impidió la participación de la comunidad estudiantil y docente. Acusaron a la directora y sus coordinadores de manipular el proceso para favorecer sus intereses y preparar el terreno para la designación del próximo director. La Comisión Académica de la Facultad, que encabeza la protesta, solicitó al rector Cristian Eder Carreño López y al Consejo Universitario emitir una nueva convocatoria transparente y democrática.
Los manifestantes también denunciaron un deterioro en la calidad académica de la facultad, con aulas vacías y falta de clases, lo que afecta la formación de los estudiantes. Además, señalaron prácticas de corrupción, como la falta de transparencia en el manejo de recursos y la exclusión de estudiantes en programas de becas debido a convocatorias no publicadas. Los trabajadores de la facultad reportaron acoso laboral, mientras que los docentes destacaron la discriminación y la retención de salarios en otras unidades académicas, como la Escuela de Ciencias de la Educación.
Los inconformes advirtieron que, de no atenderse sus demandas, intensificarán sus acciones. Hicieron un llamado a estudiantes y docentes de otras facultades a sumarse al movimiento para defender la autonomía universitaria y garantizar el respeto a los derechos de la comunidad académica.


