Lo que alguna vez fue presentado como una apuesta por la movilidad sustentable, hoy es una muestra del abandono que enfrentan los espacios destinados a ciclistas en la ciudad de Oaxaca. La ciclovía ubicada sobre Avenida Universidad, frente a la Rectoría de la UABJO, permanece invadida por una combinación de agua estancada, lodo y vehículos estacionados que dificultan e incluso impiden su uso.
Tras las recientes lluvias, un enorme encharcamiento cubrió gran parte de la infraestructura ciclista. A ello se suma la acumulación de lodo arrastrado por las corrientes de agua, lo que convierte el trayecto en una superficie resbaladiza y peligrosa para quienes intentan circular por la zona.
Como si eso no fuera suficiente, automóviles particulares continúan utilizando el espacio destinado a bicicletas como área de estacionamiento, obligando a los usuarios a incorporarse a los carriles vehiculares y exponerse al constante flujo de unidades que circulan por una de las avenidas más transitadas de la capital.
La escena refleja una cadena de problemas que parecen haberse normalizado: una ciclovía que funciona más como estacionamiento improvisado, una laguna permanente después de cada lluvia y una capa de lodo que evidencia la falta de limpieza y mantenimiento.
Vecinos, estudiantes y ciclistas señalaron que la situación no es nueva y que cada temporada de lluvias el problema se repite sin que exista una solución de fondo. Además del riesgo de caídas y accidentes, el agua estancada genera malos olores y se convierte en un foco potencial para la proliferación de mosquitos.
Resulta paradójico que una de las ciclovías más visibles de la ciudad, ubicada frente a una institución educativa y sobre una vialidad estratégica, se encuentre en estas condiciones. Mientras los discursos oficiales promueven la movilidad sostenible y el uso de la bicicleta, la realidad muestra infraestructura deteriorada, invadida y olvidada.
Ante ello, ciudadanos exigen la intervención inmediata de las autoridades municipales y estatales para realizar labores de desazolve, limpieza, retiro de lodo, rehabilitación de la ciclovía y vigilancia para impedir que continúe siendo utilizada como estacionamiento.
Porque en Avenida Universidad, la ciclovía ya no solo enfrenta el abandono: hoy también debe abrirse paso entre el lodo, los charcos y los automóviles que ocupan el espacio que nunca les correspondió.

