Derivado de la reciente inestabilidad en materia de seguridad que afectó a diversos estados del país tras el deceso de un alto perfil del narcotráfico, especialistas en seguridad pública subrayaron la urgencia de que las entidades con vocación turística, como Oaxaca, intensificaran sus protocolos de protección. Si bien el Gobierno Federal ya había desplegado una estrategia robusta con más de 99 mil efectivos de la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas enfocada en las sedes mundialistas de Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, los expertos advirtieron que los estados con alto flujo de visitantes debían diseñar planes locales complementarios para blindar sus propios atractivos y garantizar la tranquilidad de los viajeros.
En este sentido, el estado de Oaxaca se posicionó como un punto crítico de atención debido a su intensa labor de promoción en zonas arqueológicas, playas y centros artesanales. El especialista Alejandro Hernández señaló que, aunque la entidad no se encontraba catalogada entre las de mayor presencia del crimen organizado, las reacciones registradas en la región del Istmo de Tehuantepec ante los acontecimientos nacionales recientes evidenciaron la necesidad de una estrategia coordinada. Por ello, se instó a las autoridades locales a replicar los perímetros de seguridad anunciados por la Federación en aeropuertos y hoteles, asegurando que la proyección turística del estado no se viera empañada por la coyuntura de violencia externa.
Finalmente, la integración de estos operativos locales con el plan federal buscó cubrir los vacíos de vigilancia en las rutas transitadas por turistas que, si bien no asistieron directamente a los estadios, sí eligieron destinos culturales durante el periodo del certamen deportivo. La colaboración entre los distintos niveles de gobierno fue señalada como la única vía para resguardar los cinturones de seguridad y mantener la integridad de los visitantes en un momento de alta sensibilidad para la seguridad nacional, permitiendo que la derrama económica y la imagen de los destinos oaxaqueños permanecieran protegidas frente a posibles réplicas delictivas.
