A tan solo una hora y media de la ciudad de Oaxaca se encuentra San Antonio Cuajimoloyas, en la Sierra Norte, un pueblo ubicado a 3 mil 200 metros sobre el nivel del mar que ha sido descrito como “cerca del cielo”. Su entorno natural, compuesto por montañas y bosques, lo convierte en un destino ideal para quienes buscan tranquilidad y contacto con la naturaleza. Entre sus principales atractivos está el puente colgante de 137 metros, cuyo acceso cuesta 70 pesos, que conduce a un mirador con vistas panorámicas de los paisajes de Oaxaca.
Además, el pueblo alberga la tirolesa más larga del estado, con un kilómetro de recorrido que ofrece experiencias de adrenalina sobrevolando el territorio. Para acceder a ella, los visitantes deben pagar 250 pesos en la Oficina de Turismo y realizar un sendero de 20 minutos por los bosques, ascendiendo 100 metros sobre el nivel del pueblo, lo que permite apreciar panorámicas únicas. El senderismo y la conexión con la naturaleza se suman a la oferta de alojamiento, que incluye cabañas desde 800 pesos por noche o la opción de acampar para quienes buscan una inmersión más cercana al entorno natural.
La gastronomía de San Antonio Cuajimoloyas refleja la tradición local, ya que la mayoría de las familias cocinan con leña, lo que otorga un sabor característico y accesible en costos. El acceso al pueblo desde la ciudad de Oaxaca se realiza por la carretera federal 175, pasando por Santa Catarina Ixtepeji y siguiendo la ruta hacia San Miguel Aloápam y San Juan Juquila Mixes, hasta tomar un camino de terracería que conduce directamente a San Antonio. Este recorrido, de aproximadamente tres horas en automóvil, permite a los visitantes conectar con un paisaje diverso y auténtico de la Sierra Norte oaxaqueña.
