En las remotas tierras de la región Mixteca de Oaxaca, se erige la Peña del Diablo, una imponente montaña en el municipio de Santiago Apoala que ha cautivado a locales y visitantes por sus leyendas ancestrales. Esta formación rocosa, descrita como una montaña cortada abruptamente que parece vigilar el valle circundante, alberga una cueva misteriosa conocida como la Cueva del Diablo, situada a unos cinco metros de altura y rodeada de densos matorrales. Lo que distingue a este sitio es la presencia de tres grandes cruces clavadas en su interior, colocadas como una advertencia para disuadir a los intrépidos de entrar o, según las creencias populares, para contener cualquier fuerza oculta que pudiera emerger.
La leyenda principal asociada a este lugar, denominada Cawalaqui, narra cómo un ente demoníaco, llamado «laqui», solía raptar a bebés recién nacidos del pueblo durante la noche. Se cuenta que una madre, al atar un hilo al pie de su hijo, logró rastrear al secuestrador hasta la cueva, lo que motivó a los habitantes a convocar a un cura para bendecir el espacio y instalar las cruces con el fin de expulsar al mal. Aunque estas historias forman parte del folclor local y no se basan en hechos verificados, contribuyen a una atmósfera mística y sombría que atrae a turistas en busca de experiencias únicas. Además, algunos residentes observan en la silueta del peñasco una resemblance a una figura humana o un danzante en pose estática, añadiendo un layer de interpretación cultural al paisaje.
Como parte de los atractivos ecoturísticos de la zona, la Peña del Diablo se integra a recorridos que incluyen cascadas de aguas cristalinas, las Peñas Gemelas y la Peña de Las Guacamayas, esta última con pinturas rupestres impresionantes. El sitio pertenece a la Unidad Comunal Ecoturística Yutsa To’on, accesible por un costo de 50 pesos, y se llega a través de Nochixtlán por un camino de terracería hacia Apoala. Esta combinación de naturaleza y mitología posiciona a la Peña del Diablo como un destino que fusiona el patrimonio cultural oaxaqueño con el turismo sostenible, invitando a explorar las profundidades de la tradición mixteca sin alterar su esencia preservada.
