Cada 24 de julio, el municipio de Huajuapan de León, en la región Mixteca de Oaxaca, se convierte en un vibrante testimonio de fe y creatividad colectiva. Conocida como “la ciudad de las alfombras de aserrín”, esta localidad revive una tradición que surgió en la década de los noventa y que hoy atrae a más de 50 mil personas. Vecinos, familias y gremios colaboran durante semanas para cubrir más de siete kilómetros de calles con diseños elaborados a base de aserrín teñido, formando figuras de flores, corazones, símbolos religiosos y frases de gratitud. Estas obras efímeras sirven de camino para la procesión del Señor de los Corazones, una imagen venerada desde 1812, cuando, según la tradición, intervino en la liberación del pueblo durante el Sitio de Huajuapan contra las fuerzas realistas.
Esta festividad no se limita a un solo día; del 14 al 23 de julio, un novenario organizado por la Diócesis de Huajuapan incluye celebraciones religiosas, mañanitas, presentaciones artísticas y quema de castillos de fuegos artificiales, fomentando la participación de diversos sectores comunitarios. La procesión principal, transmitida en vivo por radio, es acompañada por mariachis, bandas de viento y coros, mientras cuadrillas de hombres cargan la imagen sagrada a través de las calles cerradas al tránsito. Más allá del aspecto espiritual, el evento genera un impacto significativo en la economía local: la Expo Feria Huajuapan reúne a productores, artesanos y comerciantes, elevando la ocupación hotelera y llenando restaurantes, lo que posiciona a la ciudad como un polo turístico.
Además de su rol religioso, Huajuapan destaca por su herencia cultural, siendo cuna del Jarabe Mixteco y albergando sitios como la Catedral de San Juan Bautista, la zona arqueológica del Cerro de las Minas, el Museo Regional de Huajuapan y la Casa de la Cultura. Los visitantes pueden explorar experiencias ecoturísticas, como el Mirador de Cristal del Cerro de Yukunitzá o el Paseo de las Campanas, e incluso recorrer la ciudad en el Turileón, un autobús turístico. Con 25 años de evolución, esta tradición de tapetes ha inspirado a otras comunidades, consolidando a Huajuapan como un referente nacional de devoción, arte popular y cohesión social.

