Oaxaca vivió este lunes una jornada de profunda devoción mariana con la celebración de la Virgen de Juquila, coincidiendo con la solemnidad de la Inmaculada Concepción. Miles de fieles se congregaron en parroquias y comunidades del estado, participando en misas, rosarios y procesiones que resaltaron la diversidad de expresiones religiosas. Desde días previos, peregrinos de diversas regiones emprendieron caminatas hacia el santuario en Santa Catarina Juquila, formando grupos familiares, juveniles y parroquiales que avanzaron por rutas tradicionales para agradecer bendiciones o solicitar protección y salud. En la capital, templos como los de San Juan Chapultepec y San Juanito se convirtieron en epicentros de mañanitas y cultos especiales, donde imágenes de la Virgen fueron paseadas por calles céntricas, atrayendo a decenas de devotos en un ambiente de fe compartida. Esta manifestación anual no solo une a comunidades locales, sino que refleja la arraigada tradición oaxaqueña en torno a esta advocación mariana.
Por su parte, el santuario de Juquila registró una afluencia que superó el 100% de su capacidad, con un flujo constante de caminantes, ciclistas y grupos en autobuses que continuaron llegando durante el día. Autoridades municipales reportaron caravanas procedentes no solo de Oaxaca, sino de otros estados de México y países de Centro y Sudamérica, muchos arrodillados en señal de humildad y gratitud. La noche del domingo ya había incluido la quema de un castillo, y este lunes se programaron más eucaristías y actividades en el municipio de la Sierra Sur, todo bajo un saldo blanco sin incidentes reportados. Mientras tanto, en los Valles Centrales, demarcaciones como Pueblo Nuevo y otros barrios capitalinos replicaron las festividades con ofrendas y cantos propios, enriqueciendo la jornada con identidades locales únicas.
Esta efervescencia religiosa se extendió a lo largo del Camino del Peregrino, donde puntos de descanso comunitarios apoyaron a los viajeros, asegurando que la tradición perdure. Las celebraciones, que culminan con la llegada de grupos que partieron semanas atrás, subrayan cómo la fe en la Virgen de Juquila trasciende fronteras y generaciones, fomentando un sentido de unidad en medio de la diversidad cultural oaxaqueña.

