En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Agua, el informe anual de Pobreza y Rezago Social 2026, emitido por la Secretaría de Bienestar, reveló que al menos uno de cada diez habitantes en el estado de Oaxaca vivió sin acceso a agua entubada durante el último año. Con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, las estadísticas indicaron que, de una población total superior a los 4.3 millones de personas, aproximadamente 445 mil 916 carecieron de este recurso básico en sus viviendas, evidenciando una brecha persistente en la infraestructura hidráulica de la entidad.
Esta problemática se agudizó al analizar la Zona Metropolitana de Oaxaca, donde el crecimiento demográfico elevó la demanda a 1,200 litros por segundo. De acuerdo con el Programa de Ordenamiento territorial vigente, aunque el 88% de las viviendas en el área conurbada contó con conexión a la red, la distribución fue profundamente desigual. Municipios como San Pedro Ixtlahuaca y Santa María Atzompa registraron coberturas que apenas superaron el 50%, mientras que en localidades como San Agustín Yatareni, menos del 10% de los hogares obtuvo el líquido a través del servicio público formal, obligando a la población a buscar fuentes de abastecimiento alternativas.
Más allá de la disponibilidad física de la tubería, los registros oficiales omitieron detalles críticos sobre la calidad y frecuencia del suministro. A pesar de que nueve de cada diez oaxaqueños figuraron con acceso técnico al servicio, no se especificó si el líquido recibido cumplió con los estándares de potabilidad o si el flujo fue suficiente para cubrir las necesidades básicas diarias. Esta carencia de datos técnicos subrayó la complejidad de una crisis que no solo se limitó a la falta de tuberías, sino a la gestión efectiva de un recurso que resultó insuficiente frente a la expansión urbana de la capital y sus 27 municipios circundantes.

