El salario promedio mensual en Oaxaca alcanzó apenas cuatro mil 220 pesos en el primer trimestre de 2025, con trabajadores formales percibiendo seis mil 910 pesos y los informales solo tres mil 380 pesos. Esta disparidad, combinada con una informalidad laboral superior al 80 por ciento, impide que muchos destinen recursos al ahorro. Además, la pobreza laboral afecta entre el 58 y 59 por ciento de la población ocupada, cuyos ingresos no cubren la canasta básica.
Aunque el 52 por ciento de los oaxaqueños mayores de 18 años cuenta con algún ahorro, este suele ser mínimo y a través de mecanismos informales. Para una vida estable en la capital estatal se requieren entre 20 mil y 50 mil pesos mensuales, lo que agrava la brecha. Datos recientes confirman que Oaxaca mantiene uno de los índices más altos de pobreza laboral en el país, alrededor del 60 por ciento.
Las remesas, que superaron los tres mil 400 millones de dólares en 2024, alivian el consumo familiar, pero no compensan la desigualdad estructural. Brechas de género y territoriales persisten, con hombres y zonas urbanas mostrando mayor capacidad de ahorro. Así, el ahorro permanece como una meta lejana para la mayoría de los hogares oaxaqueños.
