Por: Aylin Paredes
Pese a las críticas habituales sobre la gentrificación, especialistas en arquitectura reconocen que este fenómeno urbano ha favorecido la recuperación de inmuebles del siglo XX en colonias como Juárez, Roma y el Centro Histórico de la Ciudad de México. Durante décadas, muchas de estas construcciones de valor artístico, afectadas por el abandono, las rentas congeladas y desastres naturales como el sismo de 1985, permanecieron deterioradas o mal utilizadas. Sin embargo, el auge inmobiliario reciente ha incentivado su restauración, brindando nueva vida a espacios de estilos como el art déco, el neocolonialismo y el funcionalismo.
A diferencia de la narrativa de despojo en otras zonas, historiadores como Pedro Rodríguez subrayan que la Juárez y Roma fueron concebidas desde el Porfiriato para las clases altas, por lo que no se expulsó a comunidades originarias. Actualmente, la revalorización de estas zonas ha propiciado mejoras en infraestructura, espacios públicos y conservación de edificios emblemáticos, como la Casa Lamm o el Edificio Victoria, este último restaurado con respeto a su diseño original de los años 30. No obstante, en el Centro Histórico persisten problemáticas distintas, como el uso irregular de edificios residenciales para almacenamiento de mercancías, lo que compromete su integridad estructural.
Aunque los inmuebles del siglo XX carecen de la protección legal que se otorga a monumentos más antiguos, expertos como Paloma Vera abogan por preservarlos mediante su uso activo y adaptación a nuevas dinámicas urbanas. Pese a las oportunidades que la gentrificación ofrece para revitalizar zonas urbanas, coinciden en que la ausencia de políticas públicas para vivienda asequible ha roto el equilibrio social, provocando desplazamientos que podrían evitarse mediante una mejor planeación urbana.
